Como uno es así de masoca, no se me ha ocurrido pasar de otro modo una de las tardes más frías de lo que llevamos de otoño que haciendo fotos en la playa de Sant Pol. Afortunadamente, el cielo despejado y la luna en cuarto creciente han permitido que las exposiciones no fueran tan largas como las que tuve que realizar hace dos semanas en Santa Cristina.
El mar estaba bastante picado, como se puede apreciar por la abundante espuma que dejaban las olas en la orilla.
¡No, si con este biruji no dan muchas ganas de sacar al perro!



3 Comentarios
Me gusta mucho la foto con la piedra turquesa y la espuma plutónica. A veces nuestro planeta parece otro planeta.
Las huellas que hay en la arena son tuyas?
Stella, me alegra que te guste. La verdad es que la oscuridad consigue “amarcianar” las fotos!
Jailfijer, efectivamente son mías. No había nadie más en centenares de metros a la redonda
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