
Una toma de hace una semana del faro de Calella, en mi querido kilómetro 666 de la carretera N-II. Se trata de uno de los pocos que siguen en activo en la costa catalana y cumplirá 150 años dentro de muy poco. Recuerdo que una vez, cuando era pequeño, le di la tabarra a mi padre para que me llevara a verlo. Desgraciadamente no pudimos acercarnos mucho porque se encontraba dentro de un recinto vallado y cerrado a cal y canto. Y todavía sigue así en la actualidad, a pesar de que el ayuntamiento de Calella lleva años negociando con la Autoridad Portuaria para que sea abierto al público.
Cambiando totalmente de tema, estoy tanteando la posibilidad de construir un portfolio online de mi fotografía nocturna, usando WordPress.com como plataforma. La cosa será algo complicada porque, aparte de las limitaciones que tiene este sistema de publicación, quiero incluir un montón de fotos y texto en castellano, catalán e inglés. A ver qué tal sale el invento…
Y ya para terminar, recomiendo encarecidamente a todos los aficionados a la fotografía nocturna y/o la exploración urbana que se hagan cuanto antes con el nuevo libro del maestro Troy Paiva, Night Vision: The Art of Urban Exploration. Lo conseguí en Amazon por poco más de 20 euros, incluidos gastos de envío. Una de las mejores inversiones que he hecho en mucho tiempo.
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