Frito

Nada más cruzar el umbral de la puerta me aguardaba este bote de tomate frito, totalmente consumido por el óxido y colocado encima de lo que parecía ser el borde de un fregadero (lo que aquí llamamos la pica) de gran tamaño. Todo parecía indicar que algún visitante anterior lo había dejado allí tras recogerlo del suelo, tal vez para fotografiarlo.

Interior II

La cocina se había convertido en un amasijo de escombros de procedencia variada que incluía trozos de vigas y ventanas de madera, fragmentos de ladrillo del derruido tejado y algún que otro plástico. Algunos azulejos todavía permanecían pegados a una pared que en algún momento estuvo pintada de un color entre amarillo y ocre.

Interior III

Varias de las vigas de madera que habían sostenido la estructura del edificio ahora yacen esparcidas por el suelo. Tal y como se puede apreciar en la foto, todavía quedan algunas en su sitio (una en lo que fue el primer piso y tres o cuatro más en el tejado) bastante deformadas y con toda la pinta de sufrir en breve el mismo destino que las demás.

Interior I 

En esta otra estancia, en cambio, ya habían desaparecido todas las vigas de madera del techo y el suelo estaba bastante despejado, lo que me lleva a pensar que el techo cedió mucho antes que en otras partes del edificio y que alguien se molestó en retirar los escombros en su momento.

Suport del fil elèctric 

De vuelta al patio, un último vistazo a la fachada. Imagino que este amasijo de hierros y alambres servía para hacer llegar a la casa el cable eléctrico, aunque esa pieza circular me hace pensar en que tal vez podría ser una especie de polea. De todos modos no tengo ni pajolera idea de estos temas, así que será mejor que no hable más y dejemos la cosa aquí.

Pineda de Mar

Un buen rato después de la puesta de sol, y tras hacer las fotos nocturnas con las que empecé la primera entrega de este artículo, decidí recoger los bártulos para volver al coche. Durante el camino realicé un pequeño alto para tomar esta panorámica nocturna de Pineda. Y así terminó mi visita a Can Roig.

3 Comentarios

  1. Me recuerda a aquellas noches de saco de dormir en casas abandonadas, porritos, amigos, historias de fantasmas…

  2. En esta casa no creo que hubieras podido poner el saco en ningún lado, había una de mierda en el suelo… ¡y el techo parece que te vaya a caer encima en cualquier momento!

  3. ja já. No, me refería a tus comentarios, me hicieron pensar en la casa en un momento anterior, abandonada, pre-absoluto deterioro.
    Saludos!


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