Archivos en la Categoría: 35mm

Escorxador XI

Al final de los escalones me esperaba una nave de grandes dimensiones, rematada por un tejado de uralita e iluminada por una serie de ventanas que ya llevaban años despojadas de los cristales que una vez las cubrieron. Al igual que en la planta inferior, las paredes se habían convertido en lienzos para todo tipo de graffiti. Había algunas piezas realmente buenas, aunque seguramente a estas alturas ya habrán desaparecido.

Escorxador XIV

De vuelta a la planta baja, en medio de un breve paseo por las distintas estancias, encontré este retrato (hola, Décimo Planeta) de algún pariente lejano de Bender, el robot cascarrabias de Futurama. A cada paso, mis pies chocaban con latas de spray, bolsas de plástico de supermercado y trozos de ladrillo y hormigón, entre otros escombros.

Escorxador XIII

Otra vista del hediondo armatoste metálico del que hablé en la entrada anterior. En esta foto se puede apreciar un poco mejor el avanzado estado de putrefacción del material que lo cubre.

Escorxador XV

Antes de abandonar el recinto eché un último vistazo al camión y a la furgoneta del patio. Al igual que los elefantes en la mitología africana, parecía que hubieran escogido ese lugar para pasar juntos sus últimos días, antes de ser presa de los ataques de los carroñeros (en este caso, recolectores de chatarra y vándalos botelloneros). Y con esta metáfora tan sobada doy por concluida mi tetralogía particular sobre el matadero abandonado de Tordera.

Escorxador X

La segunda vía de entrada al edificio es este agujero en una pared trasera. Como se puede apreciar, se trata de una entrada que fue tapiada en su momento (imagino que poco después de que la instalación fuera clausurada) y reabierta posteriormente con métodos poco sutiles, por decirlo de alguna manera. Este fue el acceso que utilicé en las dos ocasiones que estuve dentro.

Escorxador VI

Una vez en el interior, lo primero que uno se encuentra es este inmenso cacharro metálico, cubierto por una masa de apariencia esponjosa en descomposición de olor muy desagradable y rodeado por todo tipo de minúsculos insectos voladores. Por su aspecto deduzco que era un depósito de algún tipo de líquido o gas, tal vez una caldera. Mis conocimientos sobre este tipo de instalaciones son prácticamente nulos.

Escorxador XII

Las escaleras, ya desaparecidas según me informa este amigo (visitad su excelente galería de fotos del mismo matadero, mucho más recientes que las mías) conducen al piso superior. En ese momento se encontraban ya en muy mal estado y subí por ellas cagado de miedo, midiendo cada paso al milímetro y procurando no tocar la barandilla, también muy maltrecha.

En la próxima entrada, última entrega de la serie.

Escorxador VII

Una verja metálica, algunas veces cerrada con cadena y candado y otras abierta de par en par, marca el acceso a las instalaciones del matadero. Antes de continuar, una aclaración importante: estas fotos fueron tomadas en junio de 2005. Es posible que no recuerde correctamente o haya olvidado algunos detalles importantes de la visita, y también es más que probable que durante estos tres años se hayan producido cambios significativos en la estructura del edificio, ya sea por el mal estado de los materiales de construcción o por la actividad de vándalos o chatarreros.

Escorxador V

Ya dentro del recinto y justo al lado del edificio principal, perfectamente visible desde la misma carretera, encontré los restos de una furgoneta y de la cabina de un camión, ambas cubiertas de polvo, pintura de aerosol y una gruesa capa de óxido. En algunos momentos de la visita deseé haberme vacunado contra el tétanos, o en su defecto haber traído unos guantes.

Escorxador IX

Hay, que yo sepa, dos vías de entrada al edificio. Esta es la primera, en la parte frontal del mismo. Intuyo que por aquella época el Circo Americano estuvo de gira por la zona y por alguna extraña razón sus responsables pensaron que las paredes del matadero abandonado serían un buen soporte para la publicidad de su espectáculo. Misterios insondables del mundo del marketing circense…

En la entrada de mañana: miedo (poquito) y asco (mucho) en el interior del matadero.

Escorxador III

En el tramo de cien kilómetros que separa Barcelona de Girona, la carretera Nacional II discurre por una variopinta amalgama de paisajes que incluye pueblos costeros, calas rocosas, anodinos polígonos industriales y un sinfín de prostitutas eslavas sentadas en sillas de plástico a la entrada de frondosos bosques de pino y encina. Entre las numerosas curiosidades que uno puede encontrar al pie de esta vía tan transitada como obsoleta se encuentra un inmenso matadero, clausurado hace años y totalmente abandonado desde entonces.

Escorxador I

De acuerdo con los testimonios de amigos que también lo han visitado, por la escasa documentación que he podido encontrar vía Google y basándome en lo que he visto en las dos ocasiones que estado allí, el paraje (en el punto kilómetrico 683, dentro del término municipal de Tordera) es utilizado en la actualidad como lienzo de grafiteros, refugio ocasional de ladrones de motos y coches, plató de cortometrajes y videoclips de factura underground y escenario de alguna que otra fiesta rave.

Escorxador II

Según esta noticia datada el 10 de enero de 2007, el ayuntamiento de Tordera había recalificado como zona comercial el terreno sobre el que se levanta el matadero y había pensado en reconvertirlo en una área de tiendas y grandes almacenes, habilitados en varias naves. A fecha de hoy, 25 de julio, no he encontrado ninguna información sobre el estado actual del proyecto.

En la próxima entrada, más fotos y una descripción detallada del lugar. Permanezcan atentos a sus monitores…

Costa de Bizkaia

San Juan de Gaztelugatxe (I)

Acostumbrados a esa enorme bañera caliente que llamamos Mediterráneo, el señor que sale en la primera foto y yo quedamos extasiados, como aquel niño de secano que va a la playa y ve el mar por primera vez, cuando recorrimos por primera vez el litoral de Guipúzcoa y Vizcaya, en marzo de 2005. Huelga decir que amenizamos el recorrido con paradas varias para hincharnos a base de montaditos y algún que otro vasito de txakolí. Hace tiempo que no vuelvo por ahí arriba, será cuestión de planear alguna escapada…