Pues eso, que ayer por la tarde falleció mi cámara. Había salido a dar un bonito paseo (62 kilómetros en total) con la Vespa, y en la primera paradita para hacer una foto del paisaje descubrí que ni el obturador ni la pantalla del visor funcionaban. Además, al apagar el cacharro no desaparecían los datos (diafragma, velocidad, exposición, etc) del indicador superior.
Tras consultar la web del servicio técnico y descubrir que me iban a clavar como mínimo 226 euros por la reparación he decidido que no me queda más remedio que pasarme a la 40D. Menos mal que gracias a una promoción Canon me reembolsará 150 euros de la cámara nueva… Aún así, sigue siendo una pasta. Mientras rebusco en mis ahorros para poder costearme el nuevo cuerpo (de la cámara, el mío todavía está en condiciones) os dejo con una estampa nocturna de Barcelona, tomada con la difunta desde el mirador del Tibidabo la primavera de 2006.

