Escondido entre las callejuelas cercanas al mercado de Covent Garden se encuentra Neal’s Place, un rinconcito tan apacible, limpio y colorido que no parece londinense. Encontrarlo nos costó algo más de media hora dando vueltas y una llamada de móvil al extranjero, pero mereció la pena. Al menos eso parece, ¿no?
Una tarde soleada (prácticamente el único momento en que la lluvia, la nieve y el granizo nos dieron tregua) en Kensington Gardens, una zona conocida por albergar el palacio donde pasó sus últimos días Diana de Gales. Sin embargo, la fallecida “princesa del pueblo” no será lo primero que me venga a la cabeza a partir de ahora cuando oiga el nombre de este parque, sino la ardilla que me intentó agredir cuando me acerqué a hacerle una foto. Lo que no me pase a mí…
Para terminar la primera entrega, la inevitable foto del artista callejero de turno intentando ganarse unos peniques a costa de los rebaños, perdón, grupos de turistas. Éste montaba su espectáculo frente al mercado de Covent Garden y la verdad es que se lo curraba. Ya podrían aprender de él las sobadísimas estatuas humanas de las Ramblas de Barcelona.










