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Midoré es una patisserie situada en el cruce entre Rue d’Amsterdam y Rue de Londres. A simple vista no difiere demasiado del millar de bares parisinos donde uno puede parar a tomarse un café con leche y un bollo. Lo curioso de este establecimiento (cubierto y aislado de la calle) es que los pájaros entran a picotear entre los restos de comida que quedan en las mesas. Y también, cómo no, a obsequiar a la clientela con sus bonitas deposiciones. Así que si os ocurre visitar esta cafetería, comprobad que la silla que cojáis esté limpia.
Otro de los parroquianos aviarios de Midoré.
Una de las incorporaciones más recientes a la larga lista de famosos enterrados en el cementerio de Père Lachaise es la actriz Marie Trintignant, que falleció en 2003 a la edad de 41 años, a causa de un edema cerebral provocado por una paliza que le pegó su novio, Bertrand Cantat (cantante del grupo de rock Noir Désir). Huelga decir que el individuo hace tiempo que está en chirona y lo tiene francamente crudo para salir.
El Arco de Triunfo del Carrusel, en el Jardin des Tuileries, al ladito mismo del museo del Louvre. Por lo que pudimos comprobar, se trata de uno de los parques favoritos de las parejas parisinas para pegarse el lote y hacerse mimitos. Ah, y también nos dimos cuenta de que a los franceses les encanta descalzarse cuando se apalancan en los bancos (!)
El icono parisino por excelencia. Acudimos de noche con la esperanza de no encontrar cola para subir. Craso error: había tanta gente como en las horas diurnas. Intentamos ver la torre desde el otro lado (el de la avenida Gustave Eiffel) pero, cuando nos disponíamos a cruzar la base, tres soldados vestidos de camuflaje y armados hasta los dientes nos dijeron, muy educadamente, eso sí, que nasti de plasti. Y yo no me voy a discutir con un tío que tiene un dedo en el gatillo de un fusil, claro.
El personaje más extravagante que encontramos en la ciudad fue sin duda este individuo con quien nos cruzamos cerca de los jardines de Luxemburgo. El hombre en cuestión andaba por la acera con los ojos semicerrados, como si fuera sonámbulo, y avanzando por la calle a una asombrosa velocidad de un paso cada diez segundos. El resto de transeúntes le observaba con una mezcla de asombro e incredulidad. De hecho, vimos como un niño de apenas tres años comentaba a su madre: “¡Maman, maman, un fantôme!”. Definitivamente tengo un imán para las situaciones surrealistas.
Toda una declaración de principios que encontramos escrita sobre una pared del Barrio Latino. Aplicaos el cuento. Recordad que cada vez que os masturbáis, Dios mata a un pobre gatito.
Teniendo en cuenta la conocida tendencia de los parisinos a cuidar su aspecto personal y el de sus tiendas, monumentos y calles, no deja de ser paradójico que las papeleras públicas presenten este aspecto tan horroroso. Je ne comprend pas!
Con una extensión de 48 hectáreas y aproximadamente un millón de “residentes”, el cementerio de Père Lachaise es el más grande de la capital francesa. Aquí yacen los restos de personajes tan célebres como Oscar Wilde, Edith Piaf, Simone Signoret, Yves Montand o, por supuesto, Jim Morrison. A pesar de que la tumba del cantante de los Doors es la más visitada del cementerio, también es una de las más descuidadas, y la verdad es que me decepcionó bastante. No recuerdo a quien pertenece la sepultura de la foto, pero por algún extraño motivo me hace pensar en la portada del grandioso álbum de debut de Black Sabbath.
Moda de otoño-invierno en los escaparates de los sex shops de Pigalle. A destacar especialmente el taparrabos-tirante del centro de la foto. Por lo que veo, Borat ha conseguido crear escuela.
El clásico bohemio ganándose unas monedillas ante los turistas delante del centro Pompidou. Minutos antes me había cruzado con un doble de Charlot, pero una imperdonable falta de reflejos me impedió capturarlo en el CCD de la cámara. Juro por Cartier Bresson y William Klein que jamás me volverá a suceder algo parecido.

La célebre pirámide del Louvre a eso de las 6 y pico de la tarde. Documentándome sobre ella he descubierto que, según la Wikipedia, no está formada por 666 plafones de cristal como he oído por ahí, sino por un total de 673 (603 rombos y 70 tríángulos) . Otro mito que cae.

No, no es ninguna película de la Hammer basada en relatos de Edgar Allan Poe. En el cementerio de Montmartre, cerca de la tumba del escritor Émile Zola, estos cuervos parecían disfrutar de una espléndida conversación matinal, a juzgar por sus continuos graznidos.