Punta Pol

Como os habréis dado cuenta los habituales de este blog (alguno tiene que haber, digo yo), últimamente apenas he colgado fotos nocturnas. Con la llegada del buen tiempo, el día se va alargando y uno cada vez dispone de menos tiempo para ir a dar tumbos de noche con el trípode al hombro. Así que mucho me temo que las dos tomas de hoy serán las últimas after dark que aparecerán por aquí hasta el final del verano. De todos modos, espero equivocarme. La primera es de un recomendable chiringuito en la playa de Sant Pol, el pasado mes de noviembre.

Hear my train a-comin'

Y otra de temática ferroviaria, para variar. Si os gusta fotografiar a los trenes en movimiento, la estación de Sant Pol os encantará. Aproximadamente cada 10 minutos pasa un convoy proveniente o con dirección a Calella, uno de los puntos claves de ese tramo de la línea de Cercanías del Maresme. Recomiendo tener a mano la autorización de ADIF para fotógrafos aficionados si vais a hacer fotos desde el andén, yo nunca he tenido ningún problema pero es posible que os encontréis con algún jefe de estación o agente de seguridad con ganas de matar el aburrimiento.   

Hellraiser!

Aunque lo parezca, esta foto no es de un decorado de Mad Max o de alguna otra película del estilo (el detalle de los clavos en la cabeza del muñeco me recuerda a Hellraiser). Se trata de la curiosa decoración exterior de una casa ocupada en la carretera de Collblanc, justo al lado de la vía del Trambaix, pasado el límite entre Barcelona y L’Hospitalet de Llobregat. Este es el aspecto que presentaba la fachada en agosto del año pasado, ignoro si continúa de esta guisa, si los amigos okupas han cambiado el look de su morada o si la casa ha sido derribada para construir un bloque de pisos en su lugar. Aunque teniendo en cuenta lo mal que lo está pasando el sector del ladrillo, creo que voy a descartar la última opción.

Ted Leo and the Pharmacists

El próximo mes de agosto, los chicos de Atzavara Club pondrán en marcha la décima undécima edición del Sant Feliu Fest. Para los no iniciados en la materia, se trata de una de las principales citas de música independiente, en el sentido más estricto del término, que se celebran en España. Empezó en 1998  1997 como un festival dedicado enteramente al hardcore y con el tiempo fue dando cabida a otros géneros y sonoridades de carácter alternativo, como el post rock, el metal, el noise o lo que entonces llamábamos emo (hay que ver en lo que terminan degenerando las etiquetas). La foto que encabeza esta entrada es de la actuación del muy recomendable Ted Leo, en 2005.

E150

Mi primera experiencia santfeliuense fue en la tercera cuarta edición del festival, en el año 2000. La recuerdo con un gran cariño porque, aparte de abrirme las orejas a un tipo de música que hasta el momento sólo había conocido de forma superficial, supuso mi desvirgamiento en lo que a fotografía de conciertos se refiere. Armado con una modesta aunque efectiva Pentax MZ-50, regalo de Reyes de mis padres, y sin tener ni pajolera idea de términos como exposición, apertura de diafragma o profundidad de campo (¿mandeeee?¿lo cualo?)  me atrincheré en las primeras filas para retratar a bandas que en aquel momento me sonaban a chino y que luego pasarían a ser habituales en mi agenda de conciertos, como Hopeful, Standstill o E150. Estos últimos son los protagonistas de la segunda foto.

Las ensaladas de pasta y las hamburguesas de seitán del catering vegetariano, las cervecitas frescas para aliviar el picor de garganta que nos provocaba el polvo del campo de fútbol, las pintas horteras de los festivaleros franceses (menudos liantes), los despertares resacosos en el desaparecido camping Balmanya… Ay, qué recuerdos. Enfermera, por favor, déme el bastón y acompáñeme a dar un paseíto hasta Sant Feliu de Guíxols. Vamos a rockear de lo lindo.