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Nau del magatzem (II)

Conduciendo a la deriva por las calles silenciosas e impersonales de una urbanización costera, Alargus y un servidor topamos con el almacén y la oficina de una distribuidora al mayor de materiales de construcción. La pintura gastada de las paredes, algunos cristales rotos en las ventanas y un candado oxidado en la puerta metálica de entrada nos hicieron intuir que el local llevaba tiempo inactivo. Leer más »

Don Panini I

Desde hace un par de meses paso cada día por delante de este coche. Se encuentra en un polígono industrial en el que no es raro encontrar vehículos entraditos en años y olvidados por sus dueños. Las primeras veces que lo vi tenía una pinta estupenda, de hecho ni se me pasó por la cabeza que pudiera estar abandonado. A las pocas semanas, sin embargo, la ventanilla del copiloto ya estaba abierta y alguien había intentado forzar el capó y el maletero.

Don Panini II

Uno de mis contactos  en Flickr me hizo saber que se trataba de un Trabant, un modelo de bajo coste producido entre 1957 y 1991 en la extinta República Democrática Alemana y vendido con gran éxito en los países del antiguo bloque comunista del Este europeo. Como habréis imaginado, la caída del muro de Berlín marcó el fin de este pequeño utilitario, tecnológicamente obsoleto en el mercado de la Alemania unificada.

Don Panini III

La pregunta es obvia: ¿cómo terminó este vestigio automovílistico de la Guerra Fría abandonado en una oscura callejuela del Maresme? El coche lleva pintado sobre la carrocería el nombre de un restaurante de la zona, por lo que intuyo que el dueño lo compró en Alemania por cuatro duros y lo tuneó para promocionar su negocio de forma simpática y (sobretodo) llamativa. Y supongo que cuando el cacharro se convirtió en un engorro decidió deshacerse de él.

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Frito

Nada más cruzar el umbral de la puerta me aguardaba este bote de tomate frito, totalmente consumido por el óxido y colocado encima de lo que parecía ser el borde de un fregadero (lo que aquí llamamos la pica) de gran tamaño. Todo parecía indicar que algún visitante anterior lo había dejado allí tras recogerlo del suelo, tal vez para fotografiarlo.

Interior II

La cocina se había convertido en un amasijo de escombros de procedencia variada que incluía trozos de vigas y ventanas de madera, fragmentos de ladrillo del derruido tejado y algún que otro plástico. Algunos azulejos todavía permanecían pegados a una pared que en algún momento estuvo pintada de un color entre amarillo y ocre.

Interior III

Varias de las vigas de madera que habían sostenido la estructura del edificio ahora yacen esparcidas por el suelo. Tal y como se puede apreciar en la foto, todavía quedan algunas en su sitio (una en lo que fue el primer piso y tres o cuatro más en el tejado) bastante deformadas y con toda la pinta de sufrir en breve el mismo destino que las demás.

Interior I 

En esta otra estancia, en cambio, ya habían desaparecido todas las vigas de madera del techo y el suelo estaba bastante despejado, lo que me lleva a pensar que el techo cedió mucho antes que en otras partes del edificio y que alguien se molestó en retirar los escombros en su momento.

Suport del fil elèctric 

De vuelta al patio, un último vistazo a la fachada. Imagino que este amasijo de hierros y alambres servía para hacer llegar a la casa el cable eléctrico, aunque esa pieza circular me hace pensar en que tal vez podría ser una especie de polea. De todos modos no tengo ni pajolera idea de estos temas, así que será mejor que no hable más y dejemos la cosa aquí.

Pineda de Mar

Un buen rato después de la puesta de sol, y tras hacer las fotos nocturnas con las que empecé la primera entrega de este artículo, decidí recoger los bártulos para volver al coche. Durante el camino realicé un pequeño alto para tomar esta panorámica nocturna de Pineda. Y así terminó mi visita a Can Roig.

El pi i el mas

Antes de reanudar el relato de mi visita a Can Roig, debo hacer una advertencia muy importante: el edificio está en un estado ruinoso muy avanzado. Una buena parte del techo se hundió recientemente y es bastante probable que el resto no tarde en hacer lo mismo. Quiero que quede bien claro que mi única intención es mostrar el estado actual de la casa y que desaconsejo totalmente intentar acceder al interior.

Façana I

Una vez superado el muro, dentro del recinto podemos ver como la vegetación se ha adueñado completamente del lugar. Los restos de la fachada, sin duda la parte mejor conservada de toda la masía,muestran que la casa contaba con una planta baja y dos pisos superiores, de los que sólo quedan vigas de madera destrozadas y un montón de escombros en el interior.

Cisterna

En el patio, junto a un colchón que sólo era reconocible por sus muelles oxidados (la espuma del relleno se había convertido en una masa putrefacta y maloliente) yacía esta cisterna de inodoro. No soy un entendido en el tema que digamos, pero no parecía muy vieja. No estoy completamente seguro de que perteneciera a la misma casa de Can Roig, pero por otro lado me parece bastante improbable que alguien subiera hasta esta colina sólo para deshacerse de un water…

Entrada lateral

Tras rodear la fachada nadando entre un mar de hierbajos -y con miedo a pisar por accidente a alguna culebrilla despistada- logré encontrar la puerta de acceso al edificio. ¡Más fotos en la próxima entrega!

Can Roig

En la cima de una pequeña colina, a pocos metros de la carretera N-II a su paso por Pineda de Mar, se encuentra lo que queda de Can Roig. Se trata de una masía de dimensiones nada despreciables, levantada sobre los restos de un poblado romano (construido entre los siglos I y V de nuestra era) del que todavía se conservan los cuatro arcos de un acueducto.

Thumsy?

Sobre la casa en sí apenas he podido encontrar información en Internet. Sé que estuvo habitada en régimen de alquiler durante la segunda mitad del siglo XX. Por las escasas pintadas que pude encontrar en los exteriores deduzco que la masía ya estaba abandonada a principios o mediados de los años 90, época en la que empiezan a aparecer los primeros ‘tags’ grafiteros en la zona, como el que aparece en esta foto.

Sexo, sol, Ivan

Aunque, como ya he dicho en alguna otra ocasión, en este pueblo no nos caracterizamos precisamente por preocuparnos mucho por nuestro patrimonio histórico y arquitectónico, no deja de sorprenderme que entre todos (paso de hacer demagogia fácil) hayamos dejado que una reliquia como esta se esté cayendo a pedazos. En la próxima entrega, más fotos, incluyendo tomas diurnas del interior. Sí, diurnas. Con lo hecha polvo que está la casa es mejor no entrar de noche…

EDITO (3/11/2008): Por una fuente de total fiabilidad me he enterado de que el Ayuntamiento lleva tiempo haciendo gestiones para restaurar la casa y catalogarla como patrimonio arquitectónico. Espero que dentro de no mucho tiempo podamos ver los resultados de ese trabajo.