¿Bonita localización, eh? Pues no es ni Hawaii, ni Punta Cana, ni Jamaica, ni nada que se le parezca. Este heterogéneo grupo de palmeras se encuentra en la playa de Santa Susanna, justo en el límite con el término municipal de Pineda de Mar. En un radio de menos de un kilómetro uno puede encontrar un cementerio, una depuradora, un solar desértico a pocos pasos del agua, la vía del tren y una carretera local bastante transitada. Por muy fiel que quieras ser a la realidad, en el momento en que buscas el encuadre antes de apretar el obturador ya estás seleccionando sólo una parte del todo y obviando el resto. Al final tal vez tendré que dar la razón a los que consideran que la fotografía es manipuladora por naturaleza… o no, que tampoco me da la gana.
Lo que queda en pie de Cal Capità, una antigua masía de la que apenas se conservan la fachada y un par de paredes, en el parque natural del Montnegre, entre los términos municipales de Calella y Pineda de Mar. La casa da a un camino forestal, muy frecuentado por los practicantes del senderismo y la bicicleta de montaña . Para conseguir esta foto tuve que dejar el obturador abierto durante 12 minutos (y menos mal que había luna llena, en caso contrario habrían sido más) que se me hicieron un poco largos: hacía un frío de co-jo-nes, no había ninguna fuente de luz artificial en al menos 500 metros y el único sonido que me llegaba a los oídos eran los aullidos tristes y lejanos de un perro, seguramente enjaulado.
Para terminar, otra toma de mi querido kilómetro 666 de la carretera Nacional II. En sus inmediaciones se encuentran el precioso faro de Calella, por desgracia cerrado al público (un día de estos tengo que conseguir que me dejen entrar) y la impresionante playa de la Roca Grossa, que ya habréis visto alguna que otra vez en este blog. Os dejo con un interesante relato, basado en hechos reales, sobre este punto demoníaco.







